Dalvin La Melodía y Corayma Fajardo recuerdan sus comienzos

República Dominicana. Antes de que la música se convirtiera en una parte central de su vida profesional, Dalvin La Melodía y su esposa, Corayma Fajardo, compartieron una etapa marcada por la búsqueda de trabajo y las actividades que les permitían generar ingresos. Las jornadas nocturnas de vigilancia y la venta de alimentos en las calles forman parte de esos recuerdos que ella relató durante una entrevista.

El testimonio ofrece una mirada a los años anteriores al reconocimiento artístico del intérprete. En aquel período, según explicó Fajardo, la pareja recurrió a diferentes alternativas para responder a sus necesidades económicas. Su relato se concentra en experiencias cotidianas, en la manera en que se acompañaban y en los trabajos que realizaron mientras buscaban salir adelante.

Entre las anécdotas compartidas figura una oportunidad laboral que surgió dentro de la propia familia del cantante. También recordó los recorridos con una canasta de chulitos de yuca, un alimento conocido en la gastronomía dominicana que ambos ofrecían a posibles compradores. Son escenas de una etapa distinta a la que el público suele conocer a través de los escenarios.

Una oportunidad de trabajo en un momento de necesidad

De acuerdo con Corayma Fajardo, hubo un período en el que Dalvin no tenía un empleo estable. En medio de esa situación, apareció la posibilidad de sustituir temporalmente a su padre en un puesto de seguridad. Su familiar no podía cumplir con sus labores habituales por una situación de salud, por lo que el futuro intérprete asumió esas responsabilidades durante varios días.

La oportunidad representó una manera de obtener ingresos mientras resolvía su situación laboral. En ese momento, el trabajo disponible exigía un horario nocturno prolongado y una rutina diferente a la de otras ocupaciones. Según el relato de su esposa, las jornadas comenzaban a las 6:00 de la tarde y terminaban a las 6:00 de la mañana.

Se trataba de doce horas que abarcaban toda la noche. Fajardo recordó ese horario como uno de los detalles principales de la experiencia, pues explica por qué decidió acompañarlo. Su presencia durante aquellas jornadas ocupa un lugar importante en la historia que compartió sobre los comienzos de ambos.

La narración no precisa cuánto tiempo duró exactamente esa sustitución ni ofrece detalles sobre el establecimiento. Lo que sí describe es una etapa en la que Dalvin La Melodía aprovechó una posibilidad concreta de trabajo y contó con la compañía de quien hoy es su esposa.

Corayma lo acompañaba durante las noches

Fajardo explicó que, debido a la extensión de las jornadas, optó por permanecer junto a Dalvin durante el turno nocturno. Así, ambos compartían las horas de trabajo y establecieron una dinámica para organizarse. Mientras uno se mantenía atento, el otro aprovechaba para descansar; después intercambiaban posiciones, según su versión.

Al recordar cómo se distribuían el tiempo, Corayma reprodujo una frase que utilizaba durante aquellas noches: “Dalvin, ven, que me toca a mí ahora”. La expresión permite comprender el tono cercano con el que contó la anécdota y la forma en que ambos intentaban sobrellevar el horario.

Ese detalle acerca el relato a la vida diaria de la pareja. Más allá de la duración del turno, muestra cómo se acompañaban durante una actividad que ocupaba buena parte de su tiempo. La experiencia quedó en su memoria como uno de los trabajos que compartieron antes del desarrollo profesional del cantante.

En esta parte de su testimonio, Corayma Fajardo aparece como participante directa de lo ocurrido. Su recuerdo no se limita a mencionar que Dalvin trabajó en seguridad, sino que explica cómo transcurrían las noches y cuál era la organización que habían establecido para permanecer allí.

El final de aquella experiencia laboral

Según contó Fajardo, el trabajo terminó después de que Dalvin se quedara dormido durante uno de sus turnos. Los responsables del lugar decidieron finalizar su contratación tras lo sucedido. La anécdota forma parte de su relato sobre esa etapa y explica por qué aquella alternativa de ingresos no continuó.

Corayma recordó que, esa noche, él regresó a la casa antes de la hora habitual. La llegada anticipada llamó su atención, pues el horario que había estado cumpliendo se extendía hasta las seis de la mañana. Inicialmente, según explicó, Dalvin evitó contarle el motivo de su regreso.

Posteriormente le comunicó lo ocurrido y le explicó que el trabajo había terminado. Fajardo incluyó ese momento entre los recuerdos que conserva de sus primeros años juntos, cuando una oportunidad laboral podía surgir de manera temporal y cambiar poco después.

El episodio se conoce a través de la versión compartida por su esposa. Su narración se centra en lo que recuerda de aquella noche, sin ofrecer información adicional sobre las condiciones de contratación. Para la historia de la pareja, representa el cierre de una de las actividades a las que recurrieron durante ese período.

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La venta de chulitos también formó parte de sus comienzos

Las jornadas de vigilancia no fueron la única opción que encontraron para generar recursos. Corayma Fajardo también relató que ella y Dalvin salieron a vender chulitos, conocidos igualmente

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